El chocolate que viaja

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Esa señora la hemos encontrado en la isla negra en 2010. Después de encontrar lo que quedó de la alma de Neruda allí fuimos a comprarla unos alfajores.

Nos conto de su vida y nos pidió de escribirla algo en su libro para su nieta. Porque así, como dice la señora, ella puede viajar por todo el mundo sin dejar ni su casa. Porque tiene pensamientos de gente de todo el mundo.

Me encantó esa idea. No es solo, que uno puede viajar cuando lo lea. Es también que crecen las ganas de viajar – conocer gente diferente, aprender las idiomas en cual ellos escribieron sus pensamientos en ese libro.

Tuve que pensar de ella hoy porque yo me quedé con ganas de viajar. Ganas de dejar la vida normal. Dejar la vida de despertarse en la mañana solo para ir a trabajar y regresar en la noche. Salir del tiempo monótono. Si solo es por una semana, también si es solo por un fin de semana. Despertarse en un lugar nuevo, ver un lugar diferente, hablar otra idioma o no entender nada. Esto es vida.