Abrir las puertas

El miedo llamo a la puerta,
la confianza abrió…
y afuera no había nadie.

Antes todo era mas seguro. Se podría dejar la puerta abierta. Conocen esa frase?

Dejar la puerta abierta se usa como un sinónimo para decir que estaba seguro. Tan seguro que se podría dejar la puerta abierta. Lo que está pasando en nuestra época – y claro junto con lo que pasó hoy me hizo pensar de esa frase.

Porque me pregunto de donde viene esa seguridad, ese paz. Y que lo quita.

De verdad da seguridad tener al menos tres cerraduras y temer cada persona que está en frente de nuestra casa? Nos da seguridad tener la policía en cada lado – o dependiendo de que ‚grave‘ es la situación differentes tipos de policía o hasta el militar?

Tampoco tengo la solución como se puede regresar al tiempo de dejar la puerta abierta. Pero las medidas preventivas que escogimos no dan seguridad. Al revés. Nos dan miedo. Nos hacen sentir inseguro. Nos dan inquietud. Nos hacen desconfiar a las personas. Desconfiar por razones ilógicos como la color del piel o religion.

Y como a nuestras puertas empezamos a poner candados a nuestros corazones.

Trataron una vez de hablar con una persona que les tiene desconfianza? No es cómodo. Y casi no se puede comunicar. Una acción requiere una reacción. Como dice Watzlawick, uno siempre se comunica, también cuando no habla. Así que ya una mirada llena con desconfianza es suficiente para que la comunicación no funcione.

Esa desconfianza está creciendo. Entre religiones diferentes, entre hombres y mujeres o solo entre generaciones. Pero se me hace que acciones como lo de hoy quieren esa reacción – inconscientemente o conscientemente. Es mas fácil influenciar gente que tengan miedo.

Me pueden decir que soy ingenua. Pero prefiero de confiar la gente antes de desconfiar. Prefiero creer en lo bueno, antes de temer lo malo. Y si es ingenua, prefiero ser ingenua antes de despreciar personas por razones ilógicos.

Yo quiero un mundo con puertas abiertas. Y empiezo con el corazón.