Te digo la verdad.

laverdad

“Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.” – Jean Paul Satre

Hace poco estaba pensando de la verdad. Crecí como una persona que no le gusta mentir. Hasta que a veces me parece que ni soy capaz de hacerlo. Pero aun así es interesante de ocuparse con ese tema. Cuando hace falta decir la verdad?

La verdad es algo bueno. Sí, en muchos casos me parece mejor decir la verdad que inventarse historias para esconder algo. Hace falta mucho esfuerzo de hacerlo y no vale la pena muchas veces. Pero decir la verdad, esperar que te digan la verdad también puede tener una parte mala. El deseo de escuchar la verdad se puede hallar en el deseo de controlar, supervisar a alguien. No se trata de verdad, no de honestidad. Es control.

La verdad puede lastimar a propósito. Cuando ampararse en la verdad resulta ser una herida bien disfrazada. “Solo te quiero decir la verdad”. Bueno, si. Pero hace falta de pensar si la verdad realmente sirve a la otra persona. O si solo sirve a la persona que quiere aliviarse de algo.

La verdad necesita el tiempo justo. Y como se encuentra ese punto? De confesar cosas que pueden ser importantes. Creo que aun no he encontrado el tiempo justo. A veces siento que tengo que decir algo de mi parte íntima. Pero quien sabe si también es el tiempo justo para la otra persona. Cuando alguien abre su mente, su alma… da miedo? Muchas veces es demasiado. Y asusta.

Por mi parte, quiero oír la verdad, cuando tiene que ver conmigo. Si pasa algo que me afecta, algo que puede cambiar mi opinion de una relación – sea de pareja o de amigos – entonces lo quiero saber. Para decidir por mi misma, con nuevas informaciones. Y quiero saber la verdad, cuando es necesario para entender a una persona, para conocerla mas profundo, como es, no como quiere parecer. Entonces lo quiero saber.

La verdad une y la verdad divide, así como lo hace la mentira también. Y a veces los dos están bien guardado en el silencio.